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Comunicación familiar
La comunicación es el proceso de dar y de recibir información. Suena sencillo, pero la experiencia demuestra lo contrario. Las barreras que atentan
contra una comunicación eficaz incluyen:
- el lenguaje: las palabras pueden tener significados diversos;
- las percepciones de las personas involucradas;
- las distracciones que presenta el entorno; y
- la capacidad de escuchar a las demás personas.
Los niños experimentan grandes cambios a medida que crecen y van madurando durante la adolescencia, y la comunicación se puede volver más difícil.
Si bien la vida en familia no es fácil, tener buenas habilidades de comunicación puede dar lugar a un grupo familiar más saludable. Recuerde que la comunicación es un proceso que ninguno de nosotros ha perfeccionado, por eso, a medida que interactúe con otras personas tenga presentes los siguientes principios:
- Recuerde cómo era ser adolescente y reconozca que usted y su hijo están atravesando juntos esta etapa.
- Cuando su hijo necesite hablar, préstele toda su atención. Interrumpa o deje de lado cualquier distracción.
- Escuche lo que tenga que decirle y repítalo o expréselo con otras palabras para que su hijo sepa que lo ha escuchado.
- Hable con voz serena y trate de no interrumpirlo.
- Evite los gritos, el sarcasmo, las amenazas y los quejidos.
- No piense que su respuesta es la única posible.
- Si las cosas se ponen difíciles, hagan una pausa y vuelvan a hablar del tema cuando ambos se hayan calmado.
- No intente tener “la última palabra.”